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Por: Jubal Hernández En: noviembre 02, 2023 En: Editorial Comentarios: 0

Los Centros de Arte, Cultura y Turismo acaban de publicar en su web los pliegos técnico y administrativo del contrato, mediante procedimiento abierto simplificado, de las obras para la restauración de la Escultura de la Fecundidad, en la Casa Museo del Campesino, por un importe de licitación máximo de 79.798,90 euros procedentes de fondos propios.

La memoria técnica del contrato detalla tanto los trabajos previos a desarrollar, que incluyen la elaboración de un informe, el montaje de andamios y la protección de la cubierta natural de la Peña de Tajaste donde se ubica la escultura levantada por César Manrique, como los específicos, como el levantamiento de la capa de fibra, la limpieza y la reparación de las piezas oxidadas y de las letras, el enfibrado, la limpieza y el pintado de toda la pieza y la restauración de las zonas ajardinadas.

El consejero de la Entidad, Ángel Vázquez, ha explicado que esta intervención “responde a la necesidad de reparar elementos que se encuentran degradados por el paso del tiempo y al compromiso que tenemos de preservar y mantener en las mejores condiciones la obra que nos hace diferentes en los circuitos turísticos”.

Los trabajos deberán realizarse en un plazo no superior a 120 días. Durante este periodo el acceso a la escultura estará prohibido al público.

La última intervención de este tipo sobre la escultura tuvo lugar hace más de una década.

Más información o para consultar las bases de la licitación en el enlace de la Plataforma de Contratación del Sector Público.

Sobre la Escultura de la Fecundidad

La Escultura de la Fecundidad es una obra diseñada por César Manrique, con la colaboración de Jesús Soto y todo su equipo, que se eleva 15 metros sobre la Peña de Tajaste, en el centro geográfico de la isla, desde finales de la década de los sesenta del pasado siglo.

Realizada con tanques de agua y otros elementos de barcos en desuso, la destreza en la colocación de los elementos cúbicos logra simbolizar a una persona sobre un animal de carga en lo que constituye el gran homenaje del artista lanzaroteño a los hombres y mujeres del campo insular. Es, sin duda, una de sus obras escultóricas más emblemáticas y uno de los símbolos iconográficos más reconocibles de la isla.